Muchos, sino todxs, me han dicho: la gente nunca cambia. Yo les digo: una nunca se baña en el mismo río ni se quema con el mismo fuego. Pero sólo si es que actuamos a favor de ello.
Yo soy el ejemplo de que la gente cambia. Yo demuestro con mi carne que si alguien no muta es porque la comodidad ya lo ha vencido. Es tan fácil justificarse, evadir los sentimientos o esconder lo incómodo debajo de la alfombra. Lo nuevo sabe muy dulce al comienzo, pero si tratamos de anular lo que no pudimos enfrentar, tarde o temprano volverá para removernos. Cuando lo dulce es dulce en ausencia de lo amargo, nuestra potencia ha disminuido.
Los huesos que se me asoman por el pellejo, los músculos que me crecen sobre los huesos y las palabras que salen de mi garganta gritan: la sangre necesita desafíos. A veces es mejor que las cosas salgan mal, para que puedan florecer como merecen. No hay sabor más dulce que el que llega después de lamer la tierra de las tumbas.
Qué mentira más triste esa de quiero hacer esto, tiendo hacia este otro lado, me gustaría ser así, pero, pero, pero, pero, pero, pero, pero...
Hagamos las cosas de una puta vez. Nuestros cuerpos pueden más de lo que nos imaginamos. Si creemos que no, es porque ni siquiera lo hemos intentado. No es necesario ser tan cobardes. Correr con la boca abierta y la frente en alto contra aquello que creemos que nos ganará es la mejor manera de vencer. Vida, tírame todo lo que puedas porque lo masticaré con mis colmillos.
Después de todo esto seré mejor. No soy simple. Mi historia no está escrita. No necesito parecer lo que estoy siendo (el cuerpo también puede susurrar). Vez que puedo, cambio, pero no para satisfacer algo externo, sino para vencerlo.
Nos encanta la palabra devenir ¿verdad, amigxs? Entonces incorporémosla a nuestras células. No somos algo estático. Eso lo sabemos ¿no? La guerra, en primer lugar, es contra nosotros. No usemos nuestras debilidades para justificar nuestras debilidades. Nosotrxs somos la corriente del río. Nosotrxs somos el fuego. Devenir no es huir, no nos mintamos. La gente no existe, sólo estamos nosotrxs y nosotrxs sí cambiamos porque no somos como ellos.
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