domingo, 9 de noviembre de 2014

Los fetos de piedra


Todos los signos florecieron. Su menstruación se detuvo, los pechos le crecieron y como era de esperarse, su vientre también. Hace casi 500 años, Colombe Chatri quedó embarazada. Tras los dolores del parto, sin embargo, su cuerpo no expulsó más que sangre y líquido amniótico. Ninguna criatura. Estuvo en cama por tres años, pues seguía sintiendo una masa dura en su abdomen y durante toda su vida sufrió dolores y nauseas. La gente del pueblo la reconocía como la mujer que aún llevaba un feto en su interior.

Y así fue. Tras su muerte le hicieron una autopsia, pero adentro no había carne, sino piedra. De su cadáver extrajeron un feto calcificado, un litopedion.

La ciencia dice que cuando se produce un embarazo fuera del útero, el feto se petrifica. El viento tibio que corre en las noches me dice que es un amuleto.

La única razón por la que me gustaría quedar embarazada sería para parir mi propio monolito. Dar a luz a la ausencia de todo lo que puede llegar a ser. O no.

Mi cuerpo haría la alquimia que ningún maestro se atreve a realizar: convertir la carne en piedra.

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